El equipo de perforación llega a Alto Hospicio con el malacate mecánico y los penetrómetros calibrados, listos para extraer muestras en una de las zonas urbanas de mayor crecimiento sobre la Pampa del Tamarugal. Trabajar aquí implica entender un suelo donde la costra salina superficial dura como roca puede esconder arenas sueltas a solo un metro y medio de profundidad. Nuestro laboratorio, acreditado bajo la norma ISO 17025, ejecuta el estudio de mecánica de suelos siguiendo los procedimientos de la NCh 1508 para cada sondeo, porque en Alto Hospicio la variabilidad vertical del terreno no da tregua: lo que parece firme en superficie puede colapsar con las primeras lluvias estivales. El equipo técnico revisa la granulometría en laboratorio y correlaciona los resultados con la microzonificación sísmica local, un paso crítico en una ciudad donde la amplificación de ondas depende directamente de la rigidez del perfil. Cada muestra se traslada en cajas herméticas hasta nuestra cámara de humedad controlada, evitando la pérdida de saturación parcial típica de los suelos del extremo norte chileno.
Un metro de costra salina puede tener la misma resistencia a la compresión que una roca blanda, pero se disuelve con el agua de lluvia en menos de una temporada.
